Escribe las promesas en mi espalda, acaricia el alma con miradas sinceras, no hacen falta palabras, los hechos son los que me sostendrán, no quiero amar demasiado ni amar poco, esos dos términos no existen para mí, simplemente me voy a decidir a amar. Vamos a convertir en viejas a nuestras ganas y en más vidas convivir.
Sopla mi frente, roza mi nariz, no te acostumbres a mi cuerpo, acostúmbrate a mi alma pero aquí también sigue acariciando mi espalda. Ya nos toca vivir la tranquilidad eterna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario