Se le escurre miel de las manos, del cuerpo, de la boca, del ser, y se enferma por no poder procesar la miel en caricias, entregas y palabras bonitas para él. La sirena aveces cree que su miel lo empalagó. Su néctar, dulce tesoro que nadie puede aún tolerar, pues no han tenido capacidad.
Y se enferma la sirena, es demasiada miel, sólo las mariposas se posan cuando sale al jardín y los pájaros le cantan, pero no es suficiente, abrazar a un gato tampoco ya es suficiente; llorando lágrimas de ausencia y amor la miel ahora le pesa. Rechazaron otra vez su néctar y el miedo queda atrapado en el fondo de la dulzura, parece que no está pero se asoma por los ojos que son los únicos sanos de miel. El delito de los ojos es estar conectados a la mente incansable de recuerdos.
En el corazón heridas viejas supuéstamente sanadas vuelven a emanar sangre, la cual ha aprendido a procesar en perdón; recuerdos para la experiencia, llanto de liberación. Y al mismo tiempo se le escurre toda la miel que hay en ella, mezclada con la sangre de sus entrañas, confusión de amor y perdón con punzadas en el pecho, le arde el corazón, ¡cómo no va a doler si el más amado rechazo su miel!
Entonces la voz que ya antes le había advertido se vuelve a escuchar:
-Tienes que cruzar, ya lo sabes, tienes que salir de la isla, llegó el momento de vivir del otro lado con toda tu mezcla de sangre y miel.
Pero tengo miedo que al cruzar la sal lastime más las heridas de donde está brotando otra vez sangre -piensa la sirena.
-La capacidad para emanar toda esa miel que has creado estos años en la isla te protegerá, aunque no te puedo engañar, seguirá doliendo, pero en el camino, al ir cruzando, la transformaras en más fortaleza, más perdón e infinidad de amor.
Hoy su corazón enfermo por la nueva mezcla de sangre y miel, se confunde en tristeza, amor, perdón, aceptación y tanto dolor, confusión momentánea del alma causada por la traición. Aunque sabe que al otro lado de la isla, repartiendo mejor su miel, terminará de sanar, no puede evitar el miedo.
La voz vuelve:
-Cuando alguien también lleno de miel, te encuentre sirena, no conocerás más el rechazo.
Empieza a cruzar, va llorando la sirena, el mar se llena de nostalgía, sensibilidad pletórica, miedos, corazón procesando y nuevos sueños creándose.
Ojalá pronto se empiece a rumorar que se ha visto a la sirena en el muelle, ya sin sollozos, su miel mejor refinada, nuevas sonrisas, el alma restaurada y brotándole pies firmes sin residuos de escamas.
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