El blog de una chamana llanera



Rompiendo árboles genealógicos para dejar salir mi esencia propia y real

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sirena de miel y sangre

Se le escurre miel de las manos, del cuerpo, de la boca, del ser, y se enferma por no poder procesar la miel en caricias, entregas y palabras bonitas para él. La sirena aveces cree que su miel lo empalagó. Su néctar, dulce tesoro que nadie puede aún tolerar, pues no han tenido capacidad.

Y se enferma la sirena, es demasiada miel, sólo las mariposas se posan cuando sale al jardín y los pájaros le cantan, pero no es suficiente, abrazar a un gato tampoco ya es suficiente; llorando lágrimas de ausencia y amor la miel ahora le pesa. Rechazaron otra vez su néctar y el miedo queda atrapado en el fondo de la dulzura, parece que no está pero se asoma por los ojos que son los únicos sanos de miel. El delito de los ojos es estar conectados a la mente incansable de recuerdos.

En el corazón heridas viejas supuéstamente sanadas vuelven a emanar sangre, la cual ha aprendido a procesar en perdón; recuerdos para la experiencia, llanto de liberación. Y al mismo tiempo se le escurre toda la miel que hay en ella, mezclada con la sangre de sus entrañas, confusión de amor y perdón con punzadas en el pecho, le arde el corazón, ¡cómo no va a doler si el más amado rechazo su miel!

Entonces la voz que ya antes le había advertido se vuelve a escuchar:
-Tienes que cruzar, ya lo sabes, tienes que salir de la isla, llegó el momento de vivir del otro lado con toda tu mezcla de sangre y miel.
Pero tengo miedo que al cruzar la sal lastime más las heridas de donde está brotando otra vez sangre -piensa la sirena.
-La capacidad para emanar toda esa miel que has creado estos años en la isla te protegerá, aunque no te puedo engañar, seguirá doliendo, pero en el camino, al ir cruzando, la transformaras en más fortaleza, más perdón e infinidad de amor.

Hoy su corazón enfermo por la nueva mezcla de sangre y miel, se confunde en tristeza, amor, perdón,  aceptación y tanto dolor, confusión momentánea del alma causada por la traición. Aunque sabe que al otro lado de la isla, repartiendo mejor su miel, terminará de sanar, no puede evitar el miedo.
La voz vuelve:
-Cuando alguien también lleno de miel, te encuentre sirena, no conocerás más el rechazo.

Empieza a cruzar, va llorando la sirena, el mar se llena de nostalgía, sensibilidad pletórica, miedos, corazón procesando y nuevos sueños creándose.

Ojalá pronto se empiece a rumorar que se ha visto a la sirena en el muelle, ya sin sollozos, su miel mejor refinada, nuevas sonrisas, el alma restaurada y brotándole pies firmes sin residuos de escamas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Por qué odio los Amorosos de Sabines

Odio el poema de los amorosos, crueldad cínica en algunos humanos. Tal vez es porque me encontré ya a dos en el camino, después del primero juré no volver a encontrarme con otro, pero creo que sin ellos saberlo el diablo les ayuda.

Sabines debía saber su condición de hombre, pero trataba de hacerse el simpático aún sabiendo su propia crueldad, pues entendía que era uno de los que enamoraba para luego en el momento más hermoso que les había regalado, las olvidaba para irse a buscar otra, siempre buscar, siempre otra; forma sádica para torturar almas.

Ahora entiendo la función de las serpientes en los brazos - calor fingido, brazos fríos - Reconozco que deben de ser unos genios los amorosos, pues logran que las más centradas se les entreguen, hacen caer corazas para luego volverlas vulnerabilidad. Lastiman a las más entregadas para luego con gesto sádico mientras se están yendo, voltean a verlas recoger su alma fragmentada, casi muertas por dentro.

Por eso ellos no pueden dormir, aunque sé que no saben porque, es su conciencia que lamenta en gemidos internos sus acciones, por eso es que también escriben, para evitar la esquizofrenia, poemas, versos, pinturas y letras obsesivas pues sólo ahí no pueden engañarse. Seguro el también sádico Picasso no lograba conciliar el sueño.

Disfrutan verlas dormir en su cama después de hacerlas suyas con tan fingido pero bien actuado amor, ese que hasta te hacen vibrar por dentro, pero sólo juegan a no irse, para luego sádicamente gozar olvidándolas, tal vez ya disfrutando un café con otra más, pero también apunto de hacer su próxima huida para cuando más amor la nueva víctima demuestre.

Que bueno que siempre querrán regresar a su soledad, así el daño que causen no será tan prolongado, aunque las lágrimas dejadas se volvieron ya conceptos de vida. Sólo el humo de su cigarro los acompaña, observan lo que les escribe en el aire - desamor- pues fuman tanto porque ni ellos se aman.

Su silencio por eso es el más insoportable, las dudas del por qué se van matan en pocos días la paz que se tenía, y es que después entiendes que siempre se están yendo a alguna parte, esa parte que buscan y que nunca encontrarán afuera, no saben que deben buscar dentro de ellos para salvarse.

Por eso Sabines ya me cae mal, y su tía Chofi por eso seguramente no le heredo nada, lloró tanto su muerte, no por la herencia, no, sino por el remordimiento de ver muerta en ella a todas las que sabiendo amar fueron abandonas y echadas al olvido.

Y aún sin Dios y sin diablo él pudo llegar a esa dimensión de paz de la muerte, y ve ahí como un milagro, que muchas de ellas lo reciben sin rencor, ya sin dolor le explican que tendrá que regresar para aprender a no dañar almas, aprender a quedarse o mejor aún, a no acercarse, pues le explican con cariño, que sólo la muerte cura finalmente esa clase de penas de amor.

¡Huir huir siempre de ellos! salvarme ahora antes que sea mi fin, huir de las caricias de serpientes engañosas, asesinos en serie del amor. Felonías que se vuelven memorias del corazón. Y todavía al irse llorando, los amorosos se preguntan por qué no pueden salvar al amor, pero ya no lo entienden, ya están vacíos.

Y Sabines al recordar en la memoria los olores a cocina de lo que le guisaban con amor, desde la cocina de humo de la tía Chofi hasta las de azulejos de algunos amores, le duele la cabeza sin saber por qué, pero ya sabemos que son esos gemidos dentro de la conciencia que prefería mantener apagada para no llorar de remordimiento por los pedazos de alma que jamás sanaron en las musas asequibles de sus tantos poemas.

Las dejo marchitar cuando le enviaron una carta con palabras de amor, las cuales ya nunca les contestó; y tu silencio Sabines les mato las entrañas, ese filoso y fino silencio. ¡Poeta, ojalá los de tu especie nunca reencarnaran! Y las mujeres como yo no supieran amar tanto.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Itzpapalotl

Sigue siendo lo mismo, pero no lo mismo de cuando los guerreros ejemplares habitaban el lugar. Sientes que no cabes aquí, en el entorno, en el pueblo, aveces incluso sientes que ya no cabes en tu propio cuerpo, quieres salir, quieres volar para seguir sintiendo libremente, todo sigue siendo una aldea pero sin respeto por nada, nada ya es real y en verdad ya no cabes ni en ti, las alas rompen el capullo con tu alma guerrera.

El chamán observa a la mariposa deslizarse en la seda del viento por las faldas del Xicuco, libre, hermosa; ha pasado tantas muertes, todo para salir del tejido duro de la falsedad, de las mentiras. Vuelan las almas de los guerreros y de los demás muertos que lucharon por libertad, eso son las mariposas, seres vivos de la muerte, buscando miel en las flores, la miel que los humanos ya no sabemos dar.

Los colores distinguen que tipo de guerreros fueron, pero no importa, sólo dan la sensación de esas ganas de morir más para poder ser libres, sólo la muerte es sagrada en el valle, región lastimada, el humo de la empresa nacional saqueada lastimando el paisaje y aún así las almas de los guerreros siguen volando a las faldas del cerro que nos orienta, y hasta colibrís en la zona se siguen aferrando a su poco oxigeno. Se levantan los atlantes entre una población en la que ya los olvidaron, a la que ya no le importa lo diáfano.

Sabiduría desperdiciada, disciplina no tomada, mariposas de obsidiana llorando su valle, ahora corrupto, pero ellas ya murieron con dignidad y pudieron dejar los capullos para volar. El Xicuco con su guardián, aún espera que las almas de los guerreros, que escuchan las flores con ayuda del viento, le anuncien que ya se acerca el Dios de las plumas, el que ha de regresar.