Habían pasado dos años en que no se registraba una tormenta en sus ojos; tan soberbia ella, pensaba que ese proceso estaba casi terminado, que el dolor era mejor manejado ahora, probablemente si, pero sólo para algunos casos. De pronto se volvió a sentir la misma niña que había crecido herida, pero ya no con esas cosas de tan atrás, esas siguen volviendo pero ya no la atormentan, ahora eran las de los últimos 10 años, la de los amores punzantes que llenaron el corazón de cicatrices, pocos amores bastaron para dejar un corazón tan mutilado. Ese dar tan constante fue su error.
Basta corazón! no te vuelvas pedigueño, te tienes a ti mismo para decirte la verdad, basta! basta! y acepta tu dolor para que no se vuelva sufrimiento--ella le decía a a su corazón. Ya sabes la diferencia, descubre lo que falta en ti para estar completa y no necesitar ni caer en arrebatos por amores no correspondidos. Sólo volvían las ganas de mandar al ostracismo los sentimientos de amor, tan llena de carencias la niñita envalentonada volvía a surgir, y se preguntaba: Dónde está tu avance? Dónde están tus herramientas adquiridas en estos dos años para salir rápido de este proceso tan doloroso?
Se había dado a notar tan fuerte, tan solitaria y pedante, tanta farsante fue ella; pero todo eso tenia un nombre, sí, eso se llama cobardía, pues se engañaba en su soledad, nomás para no volver a revolcarse del dolor de un mal de amores, sabía su vulnerabilidad y no podía darse ese lujo, como se iba a permitir semejante débilidad, se sentía muy chingona con su "independencia emocional", pero era un engaño para no volver a sufrir. Si la recuerdo sentada en un rincón encojida llorando antaño, con el alma desgarrada y las lágrimas casi en sangre, así duraba semanas, hasta que hallaba la forma de curarse, siempre sola.
En el fondo no olvidaba ese dolor y prefirió evitar enamorarse, pero también en el fondo no podía olvidar lo mucho que sabia amar, pobre niñita que parecía una mujer, tan farsante, tan miedosa, con tanto para dar en ese corazón herido que aveces siente explotar, tan cobarde, tan pedante y llora en las noches repitiendo: no me sueltes, no me sueltes. Que cobarde!
Ahora era la razón mezclada con el sentimiento y los presentimientos. MIEDO dijo la voz del chamán MIEDO y así descubrió que eso era toda la verdad, el miedo surgiendo de sus carencias que aún tiene que sanar.Y nadie, nadie tiene la culpa ni la responsabilidad de sanar esas heridas más que ella. Que el único amor pletórico sea el que te puedes brindar a ti misma! Y así volvió a empezar, aquí está observandose para aceptar lo que venga. Le duele el pecho cómo antaño cuando sufría de mal de amores, sólo le queda aceptarlo y trabajar en su interior para no necesitar nada ni a nadie, ni esperar nada, pedir un abrazo y dejar de ser tan cobarde.
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