El blog de una chamana llanera



Rompiendo árboles genealógicos para dejar salir mi esencia propia y real

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mi segundo día de oscuridad

Cada que empiezo el día cruzo el ventanal de mi recámara, hoy de plano me salí de bañar y lo cruce desnuda para vestirme bajo los rayos del sol tocando el pasto; y es que nuestra relación ya es más íntima tal vez por eso hoy me dejé ver así. De enero a la fecha empecé a hablarle, a saludarle. Iba en bici a esa chambita que agarré en febrero pa sobrevivir y salir de casa sólo por intentar tener distracciones y dejar de llorar tanto, levantaba la vista mientras pedaleaba, le hablaba, le pedía que calentara mis huesos y también mi corazón pa ver si se apaciguaba esa amargura, no le dejaba de hablar todo el día. Ya es diciembre y le sigo hablando, hoy me di cuenta que es lo único a lo que le hablo así; y cuando ya lo puedo ver de frente como a eso de las 6 de la tarde sentada en la banqueta de mi ventana, así como si fuera el novio que nunca he tenido o el marido que no me tocó y brilla un chingo pero no me cega, no me mata, no me lastima, me escucha y me fija algo en los huesos que me mantiene viva, aunque sea lo que menos quiero ahora, y le agradezco a regañadientes.

Se termina el día, me guardo como él, y me doy tanta tristeza frente a una fría computadora picando links, leyendo tanto, aguantando llanto, diciéndome que mi otro sol se fue hace un año que lo perdoné demasiado tarde y ya me estorba en esa puerta que no dejo de mirar y el día que salgo, que me cortejan, que me dan un poquito de vida llego a casa duermo sin haberlo pensado todo un día o apenas una semana y regresa en sueños y empieza todo el ciclo, tan cansado, desgastado y absurdo.

¿Cómo me engaño?¿cómo me invento una cura? ya probé todo, sólo me queda de lo que huido con la meditación los últimos cuatro años, eso que mantiene "de pie" a gran parte de mi generación, el medicamento y me niego. Y es que el problema soy yo, debo sanar sola, tengo 31 años, ya se que diría un terapeuta, gurú etc. Ya no me puedo engañar, pero entonces ¿por qué sigue doliendo tanto? ¿cómo puedo seguir siendo tan dura con mi propio dolor? Ja, soy un mal chiste, un pésimo chiste, me regaño y me regaño, la tortura parece venir de dentro. Me he vuelto un fantasma con sonrisa de placer mal entendido, camino repitiéndome que pasará, que ya llevo un año y debe de pronto terminar antes de volver empezar a querer morir.

Mañana cruzaré el ventanal y ahí estará para seguir intentando calentarme el alma en lo que encuentro la motivación o las nuevas ganas de vivir. Porque hace cuatro años viví el primero y estas semanas estoy viviendo mi segundo día de oscuridad y no tiene nada que ver con que el sol no haya estado presente. 

Sé que si termina me aferraré a la vida nuevamente como cuando se sana de fondo todo, pero por piedad que se quede en dos días de oscuridad porque mi cuerpo se haría mierda con un tercero.

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