Vine al mundo a romper estructuras a liberar viejos paradigmas y estos días descubrí que en mis ideas comunistas hay más matices que el rojo y el negro, el comunismo que hay en mi cabeza es de colores, ellos los rojos quisieron matar a Dios para usar sólo la razón y yo desconfió de una parte de esa razón pues ahí nace el EGO ese que ha llevado a construir sistemas que empobrecen el espíritu y la mente, por eso mi comunismo es del alma.
Para mí la comuna es amor y no puede venir más que de una razón divina, cósmica, sólo los que estén libres del ego y los que hayan pasado un proceso interno que te lleve a descubrir que la abundancia es la carencia de necesidades podrán abrazar al comunismo, al implantarte con odio o resentimientos te conviertes simplemente en lo mismo contra lo que peleas, mi comunismo es amoroso, ese que respeta el libre albeldrio de los que quieren seguir viviendo en el neoliberalismo y su mierda. No es mi proceso, es el suyo.
Hoy incluso mi trueque es dimensional, mi batalla será de una trinchera diferente, empezando a vivir liviana, sin consumismo rapaz, cuidando a mi madre tierra y observando lo maravilloso y simple de un pájaro cantar a las 5 de la mañana dando gracias cuando aún no come. Este mes empiezo mi curso de huertos familiares y pronto otro de lamparas solares, más o menos así de loco es mi comunismo, el que yo me quiero crear.